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Boicot a las Olimpiadas de Beijing: una propuesta injusta y contraproducente

Se ha empezado a hablar con creciente fuerza de medidas de boicot contra los juegos olímpicos de este verano en Beijing. Este tipo de medidas, según un comentario del colectivo Atrium para Iberchina, serían injustas y contraproducentes. Para China, los juegos olímpicos tienen un significado que va mucho más allá del deporte, la economía, las relaciones públicas. Coincidiendo con el 30 aniversario del lanzamiento de la política de reforma, los juegos olímpicos tienen un enorme simbolismo como consolidación del proceso de inserción internacional de China. La gran mayoría del pueblo chino vería un boicot como una afrenta injustificada. Lea el comentario de Atrium y dé su opinión sobre el tema.

(En la foto, el director de cine Spielberg, que ha renunciado a colaborar con las Olimpiadas de Beijing en protesta por la política china sobre Darfur).

 

Atrium

 

La perspectiva histórica situará el actual proceso de ascenso y transformación de China como uno de los fenómenos más importantes, y positivos, en la historia de la humanidad. En las tres décadas desde que en 1978 se adoptó la política de reforma, China ha protagonizado la mayor revolución económica de la historia de la humanidad: nunca un colectivo tan grande de población ha experimentado un avance tan intenso en sus condiciones económicas en un periodo de tiempo tan corto como el que ha registrado China en estos últimos años.

Esta revolución económica ha ido acompañada, y se ha visto impulsada, por un proceso de apertura al exterior de China, de inserción en la comunidad internacional tras varias décadas de creciente aislamiento.

El ascenso económico de China ha sido pacífico. China ha mejorado notablemente, mediante la negociación, las relaciones con sus vecinos asiáticos, como India, Japón, Vietnam, etc. China no ha exhibido tendencias expansionistas o imperialistas. Económicamente, el ascenso de China ha supuesto indudables beneficios para el mundo.

En los últimos días la sombra del boicot ha empezado a planear con fuerza sobre los juegos olímpicos de este verano en Beijing. Se acusa al gobierno chino de no ejercer la suficiente influencia sobre el de Sudán en relación con el conflicto de Darfur. Se acusa a China de ser un aliado del régimen de Jartum, de venderle armas.

Es difícil escapar a la sensación de que se aplica, una vez más, un doble rasero con estas acusaciones. ¿Se han pedido medidas de boicot contra Estados Unidos por ser un aliado y vender armas a Arabia Saudí, cuyo régimen político no es precisamente un modelo de democracia y respeto a los derechos humanos? 

La carta abierta de los premios Nobel pidiendo a China que actúe para lograr la paz en Darfur se justifica, entre otros motivos, porque China es uno de los miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU. ¿Y los otros miembros? La carta de los premios Nobel ignora olímpicamente (nunca mejor dicho), que hay otros cuatro miembros permanentes en el Consejo de Seguridad. Al único que se le pide responsabilidades por Darfur es a China.

Los premios Nobel también mencionan que China es un socio fundamental de Sudán, político, militar, económico. En el año 2006, según la Energy Information Administration de Estados Unidos,   el primer comprador de petróleo de Sudán, por delante de China, fue Japón (124.000 barriles/día). La carta de los premios Nobel, por supuesto, no contiene ninguna alusión a Japón…

Para China, los juegos olímpicos tienen un significado que va mucho más allá del deporte, la economía, las relaciones públicas…Coincidiendo con el 30 aniversario del lanzamiento de la política de reforma (aprobada a fines de 1978), los juegos olímpicos tienen un enorme simbolismo como culminación del proceso de inserción internacional de China.

¿Qué se conseguiría con medidas de boicot? Es difícil imaginar resultados positivos sobre cualquier aspecto, sobre la política china en relación con Darfur, las perspectivas de la democracia en China, la estabilidad internacional...

Los que piensen que un boicot iría contra el gobierno chino están equivocados. El pueblo chino, en su inmensa mayoría, está identificado y apoya el proceso de reforma y apertura al exterior, y ve los juegos olímpicos como un paso de gran importancia para el reconocimiento internacional de China. Aparte del gobierno, del Partido Comunista Chino, la gran mayoría de los ciudadanos chinos vería un boicot como una afrenta injustificada.