Xi Jinping construye puentes, Trump construye muros


Jesús Castillo

La estrategia de “esperar y observar” es my utilizada por los chinos en sus negociaciones.

Un ejemplo de ello lo hemos podido ver en la reciente Cumbre del APEC (Asia Pacific Economic Coooperation)  celebrada en Perú la semana pasada donde el Presidente chino Xi Jinping,  emulando el famoso “Plan Pivot” de Barack Obama de hace unos años, ha anunciado e impulsado la creación del Área de Libre Comercio entre los países del Asia/ Pacífico denominado RCEP (Regional Comprehensive Economic Partnership).

Xi Jingping ha declarado, en contraposición al clima de malestar y desconcierto  creado por las declaraciones en la campaña y posterior victoria de DonaldTrump, que no es el momento de cerrar puertas sino de abrirlas incluso de ampliarlas  y de tender puentes de entendimiento entre todos los países de la zona.

Perú ha sido el primer país que ha solicitado ya su adhesión a esta iniciativa,  al mismo tiempo que Australia, Nueva Zelanda , Rusia, Filipinas y Vietnam y otros países de la zona están estudiando positivamente dicha propuesta.

China fue marginada del acuerdo del TTP Trans-Pacific Partnership ( de gran calado regulatorio)  impulsado por Obama. Dicho acuerdo ha sido duramente criticado por Trump,  comunicando la no adhesión  cuya  viabilidad no ratificara una vez sea nombrado presidente. Incluso revisará todos los acuerdos comerciales que EEUU tiene en curso en este momento. La incertidumbre creada por el futuro presidente de EEUU y la falta de coherencia en sus palabras han sido bien aprovechadas por el presidente Xi quien ha sabido transmitir seguridad, estabilidad y visión  junto a la promesa de una gran ayuda financiera a dicho proyecto.

¿Cómo afectará esta iniciativa a EEUU?

A finales de 2014 China lanzó la iniciativa de la creación del Banco Asiático de Inversión en Infraestructuras (AIIB), y en apenas unos meses logró la adhesión de más de 50 países de la región asiática, europea y otras áreas del mundo con la excepción de EEUU.

Es previsible que China vuelva a seducir pues China es, en estos momentos, el socio comercial más importante de Latinoamérica.

EEUU ha pasado de ser la salida natural de las exportaciones a ser un mercado secundario para los países latinoamericanos.  A excepción de México.

 Si se llevaran a cabo las promesas que Donald Trump hizo durante su campaña, no ya la idea tan estúpida de la construcción del muro en la frontera con México sino sacar a EEUU de los acuerdos comerciales firmados en épocas anteriores con otros países, todo ello provocaría un gran distanciamiento  no solo con la región sino con toda la comunidad internacional, llegando  a provocar un seísmo  en los mercados financieros y desestabilizando también el mercado de  divisas pues muchos  países tienen el dólar como moneda de referencia (peg). Por tanto, también la divisa verde quedaría muy debilitada, llecando a  un estancamiento del orden económico mundial.

Este proceso de integración impulsado por China creará la incorporación del Área Asia/Pacífico, dará  estabilidad y  seguridad a los países integrantes lo que ha causado cierto sosiego  al observar también que es la apertura de las aduanas  el gran  motor de la economía mundial.

También creará  bastantes oportunidades para Latinoamérica, asimismo y en mayor medida para las empresas chinas tanto en sus exportaciones de excedentes de materiales y equipos y  tecnología así como inversiones y oportunidades en proyectos de infraestructuras, carreteras, telecomunicaciones, ferrocarriles, puertos, puentes, aeropuertos  y energías renovables de las que tanto está necesitada esta región del mundo y donde China tiene tanta experiencia y capacidad.

En todo caso, de cumplirse  las promesas de Donald Trump, la  pérdida de liderazgo de EEUU en la región de Asia/ Pacifico sería un hecho que consolidaría a China, no ya solo a nivel comercial, tecnológico y financiero  sino a también a nivel estratégico. No cabe excluir tampoco que la divisa china llegue a ser la moneda de cambio entre los países de la zona. Lo que  complementaría el círculo  del plan estratégico de Xi Jinping con el plan OBOR también llamado Nueva Ruta de la Seda.

China está demostrando muchísima vitalidad y muchísimo liderazgo en estos momentos de gran incertidumbre y pone de manifiesto lo que ya se está diciendo entre líneas, que es el paulatino declive de un gran imperio. Esto no va a producirse de la noche a la mañana y tomará mucho más de una  década, pero lo que sí es cierto es que China no pierde el tiempo.

Una vez más, China es capaz unir pasado con futuro y el pensamiento de los grandes maestros sigue estando vigente:

“Avanza pero sólo, cuando vayas a conseguir una ventaja”.

Sun Tzu ( 孙子500 BC) -

 

 
 
 
 
 
 
 
 
 
Jesús Castillo Abascal, observador de la realidad china, es un profesional con una larga experiencia en el país, en el que ha vivido desde la década de los ochenta.